Secreción del sudor.

La secreción del sudor, es función de las numerosisimas glándulas no es autónoma, sino que está gobernada y regulada (según las necesidades orgánicas) por el centro nervioso del sudor situado en el cerebro, además del centro de la termoregulación, con el que esta ligado por afinidad de función (con el sudor, como hemos indicado, se elimina calor).

En la fase de filtración de la secreción del sudor se produce un intercambio de sustancias entre el glomérulo y los capilares, a través del conducto excretor, y se forma el sudor primitivo o isotónico. En la fase de reabsorvción, el intercambio es entre las células del conducto excretor y los capilares; y se produce el sudor definitivo o hipotónico que es el que sale por los poros.

Las dos "bridas" nerviosas de las que se sirve este centro nervioso para dirigir desde el cerebro las órdenes oportunas o las glándulas sudoríparas, son el simpático y el parasimpatico (o vago) que presiden todas las demás funciones de la vida vegetativa de nuestro organismo. El simpático es el que suele favorecer la secreción del sudor y el parasimpatico es que que se opone.

Estas glándulas de secreción externa constan de dos partes bien diferenciadas. Una porción secretora profunda, en forma de un largo tubo arrollado sobre si mismo que se halla inmediatamente debajo de la dermis y un conducto que, partiendo aquilla se dirige hacia el exterior.